viernes, 18 de octubre de 2013

Restauración de un Bizcuit de Porcelana











El Bizcuit de Porcelana

Una de las innovaciones que introduce Vincennes en la manufactura de porcelana es la de dejar en estado de bizcocho la mayor parte de esculturas o grupos.

La Marquesa de Pompadour, entusiasta protectora de la fábrica le dio un gran impulso y atrajo a Sevres (lugar donde se trasladó la antigua manifactura,) a químicos, escultores y pintores como Duplessis (1745-1774), Falconet (1757- 1766), Bachelier (1766 – 1773) y Boizot (1773 – 1800) y con su inteligencia y buen gusto logró que se definiera un estilo propio, alejándose de las imitaciones chinas y de Maissen, tan usadas en la época.

Se cuenta que un día en que Mme. Pompadour entra en los talleres de escultura, vio las piezas en bizcocho esperando ser esmaltadas y quedó deslumbrada por la belleza de estas obras de arte, entonces pidió que las dejaran así. De esta manera se continuó con su producción.

Es en Sevres donde finalmente se encuentra Caolín y se comienza a fabricar porcelana de pasta dura, más práctica para este tipo de producción que la pasta tierna que se venía utilizando porque ésta se deformaba mucho en el horno y necesitaba de reparaciones.

La elaboración de las mayoría de las piezas se realizaba por medio de moldes tal el caso de vajilla, servicios de mesa como saleros, aceiteros, fuentes o centros de mesa, bases. Pero en el caso de los bizcuit, eran modelados, lo que exigía mayor aplicación y esmero para lograr piezas de excelencia. De ahí que participaron en esta manufactura los más famosos escultores de la segunda mitad del siglo XVIII Agustín Pajou (1730-1809) y Clodion, cuyo verdadero nombre era Claudio Michel (1738-1814), modelaron bustos y figuras de Luis XVI y María Antonieta, de Moliere, Pascal, Colbert, Mirabeau y otros personajes y figuras con motivos mitológicos.
También el gran Augusto Rodin (1840-1917) modeló diversas figuras para esta manufactura.