El Bizcuit de Porcelana
Una de las
innovaciones que introduce Vincennes en la manufactura de porcelana es la de
dejar en estado de bizcocho la mayor parte de esculturas o grupos.
La Marquesa
de Pompadour, entusiasta protectora de la fábrica le dio un gran impulso y atrajo
a Sevres (lugar donde se trasladó la antigua manifactura,) a químicos,
escultores y pintores como Duplessis (1745-1774), Falconet (1757- 1766),
Bachelier (1766 – 1773) y Boizot (1773 – 1800) y con su inteligencia y buen
gusto logró que se definiera un estilo propio, alejándose de las imitaciones
chinas y de Maissen, tan usadas en la época.
Se cuenta
que un día en que Mme. Pompadour entra en los talleres de escultura, vio las
piezas en bizcocho esperando ser esmaltadas y quedó deslumbrada por la belleza
de estas obras de arte, entonces pidió que las dejaran así. De esta manera se
continuó con su producción.
Es en
Sevres donde finalmente se encuentra Caolín y se comienza a fabricar porcelana
de pasta dura, más práctica para este tipo de producción que la pasta tierna
que se venía utilizando porque ésta se deformaba mucho en el horno y necesitaba
de reparaciones.
La
elaboración de las mayoría de las piezas se realizaba por medio de moldes tal
el caso de vajilla, servicios de mesa como saleros, aceiteros, fuentes o
centros de mesa, bases. Pero en el caso de los bizcuit, eran modelados, lo que
exigía mayor aplicación y esmero para lograr piezas de excelencia. De ahí que
participaron en esta manufactura los más famosos escultores de la segunda mitad
del siglo XVIII Agustín Pajou (1730-1809) y Clodion, cuyo verdadero nombre era
Claudio Michel (1738-1814), modelaron bustos y figuras de Luis XVI y María
Antonieta, de Moliere, Pascal, Colbert, Mirabeau y otros personajes y figuras
con motivos mitológicos.
También el
gran Augusto Rodin (1840-1917) modeló diversas figuras para esta manufactura.
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